Evangelio
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”. Judas –no el Iscariote– le dijo: “Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”. Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.
Comentario
La Biblia usa muchas veces la expresión que retoma aquí Jesús: “guardar” (ser fiel) la Palabra. Esto significa que no le damos un trato superficial, sino que la hacemos llegar hasta lo más íntimo de nuestro ser, allí donde se juegan nuestro discernimiento y nuestra voluntad. Cuando la guardamos de esa manera, el Espíritu Santo nos da la luz para comprenderla y el ánimo para ponerla en práctica.
Oración
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Te damos gracias por darnos a tu Hijo y por ver con agrado que viva en nosotros.
Ayúdanos a vivir el mismo estilo de vida que él vivió y que él quiere que nosotros vivamos también: una vida de obediencia a tu voluntad y de entrega y dedicación a los hermanos y a nuestra misión en la vida.
Que a través de nosotros tú estés presente en este mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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